lunes, 24 de abril de 2017

Salud sexual en la ESO



TALLERES DE SALUD SEXUAL CEIP Máximo Cruz Rebosa – PIORNAL

1º y 2º ESO – Curso 2016/2017



Hablar de salud y hablar de sexualidad no muchas veces se entiende que tienen que caminar de la mano, sin embargo este año, desde la Oficina de Igualdad del Valle del Jerte, hemos trabajado con  1º y 2º de la ESO  cinco sesiones con cada grupo, bajo el título “Salud Sexual”, propuesta que desde el Centro CEIP Máximo Cruz Rebosa, fue muy bien acogida.

A lo largo de estas sesiones nos hemos reído, sorprendido y aprendido tanto que parece que fue ayer cuando aquella mañana entró en clase una compañera de la Oficina de Igualdad del Valle del Jerte hablando de qué pensaban que podíamos hablar si íbamos a tratar el tema de la salud sexual y, al tiempo que cada quien se fue presentando y compartiendo su parecer al respecto, ella les regalaba una gominola con forma de corazón.
En aquella primera sesión con cada grupo, las chicas y los chicos opinaron abiertamente y decían que hablar de salud sexual era hablar de que no importa si eres chico o chica, de hombres y mujeres, del aparato reproductor, de cuidar los órganos reproductores, de la sexualidad humana, de la intimidad del hombre y de la mujer, de la salud, del sexo, de la pubertad, de cómo se reproduce la especie humana, del género, del uso del preservativo, de la intimidad sexual, de las relaciones sexuales, de precauciones, de los genitales, de las diferencias físicas, …, y claro que hemos estado hablando de todo ello, pero la Salud Sexual, entendida de una manera integral, también ha implicado que opinemos, reflexionemos y aprendamos otras cuestiones fundamentales de nuestra salud como personas, como chicas y como chicos en plena edad de cambios e inquietudes.
Hablar de salud sexual es hablar de cuerpos, de nuestros cuerpos, es hablar de los besos, de las caricias, del vello corporal, del ejercicio de nuestros sentidos siendo conscientes de ello, es hablar del placer, de lo que me gusta y de lo que no me gusta, es hablar de decidir, de querer, de la reproducción, de amar, de amigas y amigos, de compañerismo, de novias y novios, es hablar de órganos sexuales, es hablar de la piel, de las diversas orientaciones sexuales que podemos poner en práctica, es hablar de identidad de género, de ciclo menstrual, de erotismo y de deseo, es hablar de atracción, de tabús, de dolor, de violencia, pero también de amor, de complicidad, respeto, generosidad y de libertad.
Como podéis leer hay mucho trabajo que os dejo aún también por seguir trabajando a todos esos padres y madres que realmente quieren apostar a que sus hijas e hijos crezcan y se desarrollen desde el conocimiento y desde la defensa de sus derechos en torno a lo que implica tener una salud sexual íntegra y saludable.
A lo largo de estas sesiones, hemos podido comprobar que en casa, muy poco se habla de estos temas y que, en caso de hacerlo se transmiten demasiados miedos y censuras con respecto a la sexualidad de las y los adolescentes, en lugar de mostrarles el abanico de posibilidades que existen en la realidad.
También vemos que la información que se está dando desde las familias sobre sexualidad, en general, se inicia en la etapa adolescente, sin percatarnos que queramos o no ya hemos trabajado aspectos de su formación en sexualidad desde su infancia a lo largo de nuestras actitudes cotidianas, mediante nuestras formas de expresar los sentimientos y las emociones, en nuestras relaciones con ellas y ellos, con nuestras parejas, familiares y amistades, etc.
Nuestro pequeño aporte en este proceso ha pasado por generar un espacio integrador y abierto donde lo impuesto culturalmente ha sido analizado y hemos aprendido conjuntamente a ver la realidad desde lugares y situaciones donde los cuerpos han descubierto que tienen muchas cosas que decir y expresar, muchas más de las que nos habían informado y dado a conocer. Hemos logrado decir las cosas por su nombre, aunque a veces esto haya estado rodeado de risas y rubores.
Estas chicas y estos chicos van a seguir desarrollándose y creciendo en nuestro entorno y lo mejor y más saludable que podemos hacer como educadoras, como madres y padres, es acompañarles en este interesante camino de la vida desde la aceptación, el respeto, la admiración y la igualdad de oportunidades en la conformación de las identidades individuales.